BEATA MARÍA DOMINICA BRUN
1868 d.C.
22 de mayo
Maria Doménica nació
el 17 de enero de 1789 en Lucca, a los 12 años perdió el padre
y a los 22, después de cinco meses de matrimonio, perdió el
marido de paro cerebral. Volvió todo su amor sobre Lorenzo, el único
hijo nacido de tal matrimonio, y además dedicándose a las enfermas
en las casas particulares. A los 31 años le murió el hijo de
8 años. Aun viviendo la pérdida en el lleno abandono a la voluntad
de Dios, el sufrimiento fue enorme.
Rechazó distintas propuestas de matrimonio y siguió
con la actividad de asistencia domiciliaria ya iniciada hace algunos años
con otras mujeres: la Pía Unión de las Monjas Oblatas de la
Caridad que ella misma había fundado. A los 36 años le murió
entre los brazos la mamá diciéndole: ¿Haces todo lo que
puedes para Dios y para tu Iglesia?
A los 40 años fundó el instituto de las Hermanas
Oblatas Enfermeras bajo la protección de Maria SS. Dolorosa y con los
consejos de Padre Scalabrini, después 2 años el instituto viene
agregado a la Orden de los Camilianos con el nombre de Ministras de los Enfermos.
La actividad fue enfocada sobre enfermas y niños, pero Maria Doménica
pasaba también mucho tiempo en la formación de sus hijas espirituales
y en la oración enfocada sobre el Jesús que sufre. Exhortaba
a sí misma y a sus hijas a rezar antes de ir a asistir a las enfermas:
"cuando Irán a los enfermos, recuerdan que están asistiendo
a un Dios humanizado y expirante sobre la cruz".
Los puntos fijos de su vida fueron dos: la caridad heroica
para descubrir y servir a Jesús en los enfermos y la transformación
del sufrimiento propio en amor hacia el otro. La condición para vivir
estas dos actitudes era una profunda humildad y apertura de corazón
a los deseos de Dios. Maria Dominica construyó paz en sí (un
corazón unificado en el amor) y alrededor de a sí (en la familia,
en la comunidad, en la Iglesia), compartiendo esto sobre todo con los enfermos.
El 22 de mayo de 1868 a los 79 años Maria Doménica
murió santamente: ¿Yo tengo que morir así? he pedido
siempre al Señor tanto amor y tanto dolor? el dolor no me falta, pero
¿el amor?. Muriendo mantuvo en el rostro la misma sonrisa que había
habido siempre en vida.