El Moisés es una escultura de mármol
blanco y fue realizada en 1509, obra de Miguel Ángel (1475-1564),
centrada en la figura bíblica de Moisés. Originariamente concebida
para la tumba del papa Julio II en la Basílica de San Pedro, el Moisés
y la tumba se colocaron finalmente en la iglesia menor de San Pietro in Vincoli,
en la zona del Esquilino, tras la muerte del papa. La familia della Rovere,
de la que el papa procedía, fueron los mecenas de esta iglesia, y
el mismo papa había sido cardenal titular antes de su nombramiento
como representante del Vaticano.
La estatua se representa con cuernos en su cabeza. Se cree que
esta característica procede de un error en la traducción por
parte de San Jerónimo del capítulo del Éxodo, 34:29-35.
En este texto, Moisés se caracteriza por tener karan ohr panav ("un
rostro del que emanaban rayos de luz"), lo que San Jerónimo en la
Vulgata tradujo por cornuta esset facies sua ("su rostro era cornudo"). El
error en la traducción es posible debido a que la raíz trilítera
hebrea krn (en hebreo las vocales no se escriben) puede ser interpretada
"keren", luminosidad, resplandor, o "karan", cuerno. Cuando Miguel Ángel
esculpió el Moisés el error de traducción había
sido advertido, y los artistas de la época había sustituido,
en la representación de Moisés, los cuernos por dos rayos de
luz. No obstante Miguel Ángel prefirió mantener la iconografía
anterior.
La tumba de Julio II, una estructura colosal que debía
dar a Miguel Ángel el suficiente espacio para sus seres superhumanos
y trágicos, se convirtió en una de las grandes decepciones
de la vida del artista cuando el papa, sin ofrecer explicación alguna,
interrumpió las donaciones, posiblemente desviando dichos fondos a
la reconstrucción de San Pedro por parte de Donato Bramante. El proyecto
original estaba formado por una estructura independiente, sin apoyo, de tres
niveles, con aproximadamente 40 estatuas. Tras la muerte del papa en 1513,
la escala del proyecto se redujo paulatinamente hasta que, en 1542, un contrato
final especificó una tumba con un muro sencillo y con menos de un
tercio de las figuras incluidas en el proyecto original.
El espíritu de la obra, sin embargo, se puede observar
en la figura del Moisés, finalizado durante una de las reanudaciones
del trabajo en 1513. Diseñado para ser visto desde abajo, y equilibrado
por otras siete enormes formas de temática similar, el Moisés
actual, en su contexto irrisorio comparado con el proyecto original, difícilmente
puede tener el impacto deseado por el artista. El líder de Israel
se presenta sentado, con las Tablas de la Ley debajo del brazo, mientras
que con la otra mano acaricia los rizos de su barba. La imaginación
puede situar esta representación de Moisés en el pasaje de
éxtasis tras recibir los Mandamientos en el Monte Sinaí, mientras
que, en el valle al pie del monte, el pueblo de Israel se entrega una vez
más a la idolatría. De nuevo, Miguel Ángel utiliza una
cabeza vuelta, concentrando una expresión de tremenda ira que se refleja
también en la poderosa constitución de la estatua y a sus ojos.
La relevancia de los detalles del cuerpo y de los pliegues de
los ropajes, que provocan cierta tensión psíquica, se puede
apreciar estudiando minuciosamente la escultura: la protuberancia de los
músculos, la hinchazón de las venas, las grandes piernas, pesadas
al empezar a moverse. Tal y como afirma un escritor, si este titán
se levantara, el mundo se rompería en pedazos. Miguel Ángel
lleva la cólera sagrada de Moisés hasta su punto más
álgido. Sin embargo, la contiene, puesto que los pasionales seres
del artista tienen prohibida la liberación de sus energías.
Es una representación neoplatónica, la parte derecha está
estable, es la parte divina, por donde le viene la inspiración, en
contraposición la parte izquierda es la parte por donde le viene el
peligro y el mal. Está tenso, viendo como su pueblo ha caído
en la idolatría. Tiene cuatro elementos neoplatónicos, la tierra,
representada en la pierna con los pliegues de la ropa a modo de cueva. El
aire cuando respira, se percibe en las aletas de su nariz, que se expanden.
El agua representada en sus barbas a modo de cascada. El fuego representados
con esos "cuernos" (en pintura era fácil de representar, con una luz
detrás del personaje, pero en escultura tuvo que emplear este artificio).
La sangre fluye de manera contenida, parece que está a apunto de estallar
y empezar a gritar, frunce el ceño, su psique se puede captar a través
de su gesto y su mirada,podemos ver su pensamiento, es un trabajo psicológico
muy estudiado.
Miguel Ángel pensaba que el Moisés era su creación
más realista. La leyenda cuenta que, al acabarlo, el artista golpeó
la rodilla derecha de la estatua y le dijo "¿porque no me hablas?",
sintiendo que la única cosa que faltaba por extraer del mármol
era la propia vida. En la rodilla se puede encontrar la marca de Miguel Ángel
al golpear a su Moisés. El trabajo de Miguel Ángel inspiró
otra estatua de Moisés en la Fontana dell'Acqua Felice, pero ésta
de muy discreta calidad.