MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI
Piedad florentina
Piedad florentina, llamada
también Piedad Bandini, del Duomo, de las cuatro figuras o Deposición,
es una escultura en mármol que representa una variante de las tipologías
iconográficas de la Pietà ("piedad") y de la Deposición
de Cristo, realizada por Miguel Ángel y conservada en el Museo dell’Opera
del Duomo en Florencia.
La escultura tiene una medida de más de dos metros de
altura, y fue empezada hacia el año 1550 y realizada en Roma, donde
el artista tenía su residencia habitual desde 1534. Representa el
cuerpo de Cristo sostenido por Nicodemo, abrazado por la Virgen María
y a la izquierda del grupo, María Magdalena. En el rostro de Nicodemo
el artista realizó su propio autorretrato. En esta época ya
Miguel Ángel estaba muy influido por su profundo pensamiento religioso,
y este grupo escultórico lo realizó con el deseo que fuera
colocado en su sepultura en la basílica de Santa María la Mayor
en Roma.
La escultura la vendió Miguel Ángel a Francesco
Bandini por doscientos escudos, ya que cambió de opinión y
decidió ser enterrado en Florencia. La escultura estuvo en la villa
romana de Francesco Bandini hasta su traslado y colocación en la iglesia
de San Lorenzo de Florencia por Cosme III en 1674. Allí estuvo hasta
que en el año 1722 fue transferida a Santa María del Fiore
y finalmente desde 1960 se expone en el museo de la catedral.
A diferencia de la serenidad que representó en su primera
realización de la Piedad del Vaticano, en esta demuestra su estado
anímico presentando el dramatismo de la muerte con la angustia en
los personajes. Los representan dentro de una composición piramidal,
el Cristo se muestra como una figura "serpentinata" propia del manierismo.
Tolnay lo ha interpretado alegóricamente:
Una vez más se patentiza el simbolismo de los lados:
el derecho, donde se halla la Magdalena, es el de la Vida, y el izquierdo,
donde está María, es el de la Muerte. Personificando a la divina
Providencia, Nicodemo, como el sacerdote en unos esponsales, completa con
profunda emoción la reunión de la Madre y el Hijo, tan deseada
por María, El dolor por la muerte ha sido superado: los personajes
vivos están invadidos del mismo sentimiento de beatitud que se lee
en los serenos rasgos de Cristo muerto. Los cuerpos individuales se funden
uno en otro, compenetrándose íntimamente como los sentimientos
de los personajes. Esta nueva concepción de la Piedad es una demostración
de que Miguel Ángel se ha reconciliado con la idea de la muerte, a
la que ve ahora como la suprema liberación del alma.
Miguel Ángel insatisfecho por su obra, empezó
a destruirla siendo detenido por su criado, aún actualmente es posible
ver algunas roturas en el cuerpo de Cristo en el brazo y en la pierna izquierda
y en los dedos de la mano de la Virgen. La figura de la Magdalena, a la izquierda
del grupo, fue terminada por Tiberio Calcagni, alumno y amigo de Miguel Ángel,
resaltando del resto del grupo por su dimensión más pequeña.